Semana de orientación vocacional

La vocación expresa nuestros sueños y anhelos, los valores que nos inspiran cada día, dando siempre lo mejor de nosotros mismos. Es una realidad misteriosa, pero profundamente enraizada en la personalidad, en sus opciones. Más que un futuro previsto con precisión, es la orientación de todo el ser. 

 

Cuando una persona descubre sus dones, siente deseos de entregarlos a la humanidad y de cumplir la vocación a la que está llamado. Si uno se nota atraído a curar o a cuidar a los demás, debería potenciar la ternura que ponga en los cuidados de los otros, o de sus mayores..., pero luego encauzarse en unos estudios o una profesión que le dinamice esas capacidades, para que sea trabajador social, médico, educador... 


El concepto de vocación debemos situarlo en la búsqueda de sentido para la vida.  ¿De qué sirve que hayamos a orientado a un adolescente hacia la carrera que más le conviene, teniendo en cuenta sus capacidades e intereses, si no le hemos ayudado a que encuentre un horizonte en su vida, unos anclajes en los que sustentarla, una meta, un estilo, unas opciones que den sentido a todo lo que es y quiere ser como persona?